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SOS: ¿está el CV destinado a desaparecer?

¡Primer post del año! Comienzo el 2020 con esta entrada que tiene la intención de abrir un debate acerca del futuro que le depara a nuestro amigo el “Curriculum Vitae”, ya que durante 2019 ha llegado en muchas ocasiones a mis oídos la siguiente afirmación: “el CV tradicional está destinado al olvido”.

Y he decir que en parte estoy de acuerdo. En mi opinión el currículo clásico resulta incompleto, ya que se trata de un documento estático, que resume la trayectoria laboral de una persona en tan solo una (o dos) hojas y donde es bastante difícil conocer de verdad las competencias profesionales.

 

Pero… ¡esto no es todo! Hay más motivos por los que creo que está en vías de extinción 😉

¿Quieres conocerlos? Sigue leyendo y te cuento:

 

  • Se centra en el pasado: nos encontramos en un momento de constante cambio, en el que cada día adquiere mayor importancia la presencia digital para generar contactos y encontrar así oportunidades profesionales, y en el que las Redes Sociales de un candidato a un determinado puesto de trabajo ofrecen mejor información y más actualizada que su propio CV.

 

  • No demuestra las competencias: el talento está muy relacionado con las habilidades personales o “soft skills”, por lo que se presta atención al perfil más humano, teniendo en cuenta los valores y las capacidades. Es cierto que antes las organizaciones ponían el foco en las aptitudes en los procesos de selección, sin embargo ahora las empresas buscan averiguar las competencias de los aspirantes, los cuales terminan diferenciándose por sus actitudes. Por esta razón, no basta con dejar constancia en este documento de que trabajamos bien en equipo, poseemos dotes de liderazgo, somos creativos, etc., puesto que desde Recursos Humanos intentan detectar y medir estas cualidades, y cada vez más se ayudan de diferentes herramientas para ello.

 

  • Puede resultar subjetivo y estar sesgado: parece que “el papel lo aguanta todo”, así en muchas ocasiones el CV se presta a mentiras y/o exageraciones (nivel de inglés, conocimientos informáticos,… entre otras), además puede favorecer prácticas discriminatorias (sexo, edad, etc.). En consecuencia, es muy arriesgado realizar un primer filtro basándonos únicamente en éste, puesto que puede que se queden fuera candidatos excelentes.

 

Por suerte, desde hace unos años gracias a Internet y a las Redes Sociales, se han abierto nuevos caminos a la selección de personal, y cada vez son más los reclutadores que buscan el rastro que los candidatos dejan en la red a la hora de filtrar.

Llegados a este punto, te preguntarás: ¿sirve entonces de algo el currículo? La respuesta es “sí, pero…”.

Es decir, si éste no se acompaña de estrategias complementarias: diferenciarme de alguna forma del resto de perfiles afines al mío, ser consciente de la necesidad de mostrar mi “valor añadido”, trabajar la presencia en RRSS, crear (y cuidar) la propia red de contactos, y conocerme bien para saber cuáles son mis competencias, entonces el currículo tal y como lo concebimos hoy día valdrá para poco.

¿Qué te parece? ¿Tiene el CV los días contados? ¿Crees que estamos preparados para ello?

 

Gracias mil por leerme 🙂

¡Aprovecho para desearte un Feliz año 2020!

 

“Es el cambio,

el cambio continuo,

el cambio inevitable,

el factor dominante

de la sociedad actual”.

Isaac Asimov

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