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Reskilling & Upskilling: ¿Cuáles son las estrategias más utilizadas?

En el este post anterior se definían estos dos conceptos, reskilling & upskilling, y se explicaban las diferencias existentes entre los mismos. Hoy quiero centrarme en las estrategias más utilizadas para poner en marcha cada uno de ellos en el contexto empresarial.

En primer lugar es importante identificar las personas que van a ser formadas y definir además en qué habilidades concretas. Por otro lado, también debe tenerse en cuenta el impacto a corto y largo plazo del programa formativo, tanto en lo que se refiere a la propia organización como al mercado laboral en sentido amplio.

Una vez tenemos esto claro, lo siguiente es elegir la estrategia a seguir. Por ello, vamos a ver cuáles son las más utilizadas (que no las únicas) en cada caso:

 

Estrategias de reskilling:

  1. Coaching: en este caso, el coach orienta el aprendizaje del empleado, creando así un programa de aprendizaje personalizado. Se trata de una práctica que requiere una mayor implicación por parte de la persona que se actualiza, ya que es ella la que debe planificar su formación hacia aquellas habilidades en las que localice aspectos de mejora.
  2. Certificaciones: sirven para acreditar conocimientos y habilidades de las personas participantes. Esta estrategia es muy ventajosa para la empresa, ya que asegura que su plantilla recibe formación de calidad y reconocida oficialmente.
  3. Capacitación en el puesto: consiste en aprender en el propio lugar de trabajo, es decir, en el puesto que se va a ocupar, adquiriendo conocimientos y habilidades directamente de las personas que ya desempeñan ese rol.
  4. Aprendizaje combinado: es una de las modalidades más eficaces puesto que combina varias estrategias para completar la formación, aprovechando así los beneficios de cada una de ellas.

 

Estrategias de upskilling:

  1. Cursos presenciales y online: ayudan a mejorar las habilidades y competencias de los empleados, incrementando su productividad, aumentando su motivación, y además en el caso de los cursos online ofreciendo mayor flexibilidad.
  2. Sesiones de microaprendizaje: esta estrategia se centra en la realización de pequeñas sesiones formativas, como por ejemplo videos cortos seguidos de ejercicios rápidos y cuestionarios que demuestran la comprensión del contenido visualizado. Por sus características, permiten hacer uso de ellas en cualquier momento de la jornada laboral, sin interrumpir demasiado el transcurso de la misma.
  3. Rotación de puestos: fomenta que los empleados se muevan entre los diferentes puestos de trabajo de la organización, siendo por lo tanto una buena manera de transferir habilidades y conocimientos. Esta rotación se realiza al mismo nivel y suele estar acotada en el tiempo, para aportar a las personas suficiente familiaridad con el puesto.
  4. Tutoría y seguimiento: en este caso, será personal experto quien capacite a otros empleados en una materia concreta. Se trata de una estrategia muy interesante, ya que el aprendizaje se produce en el puesto con las responsabilidades reales que este conlleva.

 

Los objetivos de las empresas que adoptan este tipo de estrategias son principalmente dos: mantenerse actualizadas en las tendencias del mercado y mantener una ventaja competitiva.  Por lo tanto, es la propia empresa la que debe determinar si es más idóneo aplicar un programa grupal o individual, qué tipo de aprendizaje tiene más sentido, y también si la formación se puede realizar internamente o, por el contrario, es mejor contratar una entidad educativa externa.

Además de todo esto, y tal y como comentaba al principio del artículo, la organización debe tener en cuenta los objetivos de cada empleado y su rol dentro de la misma, así como las habilidades que ya posee y aquellas en las que necesita mejorar. De esta forma, se podrá adaptar el plan a cada situación concreta y obtener así los resultados esperados.

 

¡Espero que este post te sea de utilidad!

Muchas gracias por leerme 🙂

 

“Aprender es un proceso constante o no es nada”.

Frank Tyger