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¿#Worklover o #Workaholic?

Antes de empezar a leer de lleno este post, me gustaría que imaginaras que ganas la lotería, de manera que el dinero no es ningún problema en este momento para ti, ¿cómo pasarías tus días?, ¿seguirías trabajando en el mismo sitio? Es una reflexión que te recomiendo hacer.

 

Ahora sí, comenzamos, hoy quisiera hablar sobre un concepto que está inundando las RRSS, trabajólico, ¿queee?… #Workaholic … ¿te suena más? 😉

 

Coloquialmente, un trabajólico es una persona adicta al trabajo, lo cual generalmente tiene una connotación negativa, sin embargo, cada vez más se usa (y en mi opinión de forma errónea) para expresar una fuerte motivación hacia una carrera u oficio. En palabras de la psicóloga Marisa Bosqued «es adicto al trabajo aquella persona que, literalmente, ha hecho de él el centro de su vida, de manera que el trabajo ocupa un papel preponderante que resta importancia a familia, vida social y ocio».

 

Por otro lado, Worklover, define a aquella persona que ama lo que hace, a la cual le apasiona su trabajo, y que realmente disfruta realizándolo.

 

En tu caso, te consideras ¿“Worklover” o “Workaholic”? Una pregunta difícil de responder, porque… ¿dónde está la línea que separa una palabra de la otra? ¿Cómo saber si has pasado de trabajar para vivir a vivir para trabajar? Veamos pues con más detalle qué caracteriza a una persona trabajo-adicta:

 

  • Trabajan intensamente y tienen dificultades para relajarse.
  • Padecen un malestar interferente, cuando no obtienen el rendimiento esperado, no controlan la situación o las cosas no salen como esperaba.
  • Tiene escasas relaciones interpersonales con el resto de los compañeros, además de incapacidad para delegar tareas y trabajar en equipo.
  • Realizan una autovaloración centrada en el trabajo y no en el resto de su vida.

 

Además, encontramos tres grupos diferentes de síntomas:

 

  1. Cognitivos o mentales: ansiedad e irritabilidad, tristeza, necesidad creciente de trabajar más y dedicarle más tiempo al trabajo, preocupaciones relacionadas con el rendimiento laboral de forma persistente, agobio, etc.
  2. Fisiológicos: estrés, insomnio, dolores de cabeza, tensión muscular… A largo plazo estos síntomas pueden dar lugar a trastornos psicofisiológicos, como por ejemplo la hipertensión.
  3. Motores o de comportamiento: aparece una necesidad imperativa de llevar a cabo muchas tareas, no olvidando ningún aspecto de las mismas. Son incapaces de no trabajar, dejando muchas veces por ello de lado amigos y familia.

Estar relajado y sin trabajar no es sinónimo de no saber disfrutar de la vida, así como el estar realizando tus hobbies y no trabajando tampoco supone que seas un vago e irresponsable. Hay que grabarse esto en la memoria: «hay un tiempo para rendir y un tiempo para “perder el tiempo” ».

 

 

Hasta aquí la entrada de hoy. ¡Mil gracias de nuevo por leerme!

 

“Tu propósito te apuntará a la dirección correcta,

pero la pasión será lo que te impulse”.

 Travis McAshan

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